Dos en la ciudad
¿Me volveré a topar de nuevo contigo? a veces viene esa pregunta a mí en forma de anhelo susurrando en mi mente…hace algunos años ya,en la clásica rutina en el metro,caminando por el andén para esperar mientras escuchaba música sosteniendo mi maletín de diseño,te vi y llamaste mi atención sin saber realmente porqué y pensé nostálgicamente que probablemente nunca te volvería a ver,perdidos entre la gente,pensé que sólo subirías en otro carro diferente al mío…al subir había demasiada gente,como de costumbre.Casi sin aire,me vi rodeada curiosamente por las espaldas de señores grandes como armarios y poco a poco giré para encontrar un pequeño espacio,pero no notaban mi presencia,al terminar de girar repentinamente te encontrabas frente a mí,en la misma incómoda situación,sin saber qué hacer,ambos rodeados por esas espaldas cercándonos como muros y sólo nosotros dos en el medio,casi sin poder respirar por lo reducido del espacio,quedamos ubicados frente a frente…
Me sentí alegre y nerviosa,pero disimulé y miré hacia otro lado,cuando de repente vi que movías tus labios y estabas hablándome….no podía oírte por estar oyendo música,fue gracioso ese momento.Un brinco de emoción sutil me asaltó por dentro y retirando los grandes audífonos te pregunté desconcertada: - “Qué?” y tú me preguntaste: - “¿Cómo se llama?” yo sin entender a qué te referías pregunté - “quién?” y dijiste: -“tu maletín”. Nunca me hubiera esperado una pregunta tan graciosa y original de parte de un extraño,me sentí anonadada…me di cuenta de que tenías el mismo maletín,luego me preguntaste si estudiaba diseño,respondí: -“Diseño de vestuario ¿y tú?” - “Diseño Gráfico” evidentemente eran áreas diferentes, pero no me importaba ya que al menos teníamos algo en común,nuestros maletines.Conversamos sobre nuestras carreras,nos preguntamos nuestros nombres y en ese corto trayecto sentí que el tiempo y el espacio desaparecían y sólo estábamos los dos,coincidiendo en la vida…pasó tan rápido ese momento,me dijiste tu nombre y donde estudiabas,pero eso no importaba,nunca nos volveríamos a ver porque no me atreví a pedir ni tu mail ni tu teléfono,eso hubiera sido osado incluso viniendo de mí. Tu mirada,tu sonrisa,esa repentina afinidad que tuvimos,siendo dos extraños en la ciudad,fue encantador.
Luego debía bajarme,me dijiste: -“Dile a ella que baje primero” refiriéndote al maletín,sonreímos y nos despedimos. Me bajé y salí,sabía que nunca nos volveríamos a encontrar de nuevo.El encanto de nuestro encuentro perdura hasta hoy,la conexión entre los dos,la simpatía,el momento vivido,todo sigue intacto. Siempre me pregunté qué hubiera pasado si hubiésemos mantenido el contacto,en el momento que te conocí supuse bien la respuesta…ese espacio ya estaba ocupado,no pude traspasar la línea y simplemente dejé que fuera un encuentro fugaz y especial entre dos desconocidos,con el final romántico de dos almas que coinciden para luego separarse y seguir sus caminos.